La industria argentina atraviesa un escenario de incertidumbre creciente y expectativas en baja. Según la Encuesta de Tendencia de Negocios del Indec, el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) se ubicó en -21% en agosto de 2025, el nivel más bajo en lo que va del año y con una marcada caída respecto de meses anteriores.
El dato refleja tanto la percepción negativa sobre la coyuntura actual como la falta de optimismo para el trimestre septiembre-noviembre. Más de la mitad de los empresarios (50,9%) consideró que su cartera de pedidos está por debajo de lo normal, mientras que apenas un 3,7% la evaluó por encima, dejando un balance de -47,3%, uno de los peores del relevamiento.
La situación del comercio exterior tampoco aporta señales positivas: el 37,7% de los industriales señaló que las exportaciones están por debajo de lo normal, frente a solo un 6,9% que informó lo contrario. En este punto, el balance fue de -30,8%, confirmando la debilidad de la demanda externa.
En cuanto a la producción, el 22,7% de los empresarios prevé una baja en los próximos meses, contra un 15,6% que espera un repunte. La mayoría (61,7%) no anticipa cambios, pero el balance resultante fue de -7,1%.
Las principales limitaciones señaladas por el sector siguen siendo la falta de demanda interna (49,4%), la competencia de importaciones (10,5%) y la incertidumbre económica (7,7%).
La encuesta también reveló que un 16,5% de los industriales planea reducir personal entre septiembre y noviembre, contra un 4% que proyecta contrataciones. La previsión de horas trabajadas mostró un balance igualmente negativo (-11,7%).
El único aspecto con una leve señal positiva fue el de las exportaciones futuras, donde un 20,3% espera un aumento frente a un 16,8% que proyecta una baja, dejando un balance de +3,5%. Sin embargo, este dato contrasta con la visión pesimista sobre la situación actual de los negocios y las condiciones financieras, que en su mayoría fueron calificadas como “débiles o normales”.
Con estos resultados, la industria cierra agosto con su peor nivel de confianza en lo que va de 2025, en un marco donde la falta de crédito, la debilidad de la demanda interna y la competencia externa ponen en jaque la recuperación del sector.





